Película: Amador (1965)

Francisco Regueiro es uno de los “malditos” del cine español. Dotado de un talento genuinamente cinematográfico, debutó en 1962 con el corto Sor Angelina, Virgen, práctica de final de carrera de la Escuela Oficial de Cinematografía; desde entonces, en más de cincuenta años sólo ha podido realizar diez largometrajes, además de unos pocos capítulos de series televisivas, de ficción o documentales. Ciertamente su cine es raro, pero también lo es o lo ha sido los de otros cineastas foráneos que han sido recibidos en sus países por entusiastas minorías.

Amador fue su segundo largometraje, tras El buen amor (1963). El film tuvo muchos problemas con la Censura de la época, que le devolvía los guiones sin autorizarlos, sin entender cómo había quien planteaba una historia en la que un españolito de a pie (aunque para la ocasión lo interpretara un francés) terminaba todas sus historias de amor asesinando a las mujeres a las que enamoraba.

Claro que en plena España del desarrollismo franquista, una historia como ésta, en la que el personaje central era incapaz de desarrollar una relación saludable con las mujeres a las que se vinculaba, no podía ser entendida; en todo caso se miraba con recelo, como si se estuviera intentando “colar” algo que el censor no era capaz de inteligir. Se tropezaba el censor con su propia miopía: cómo era posible que existieran seres así, que no ennoviaran, se casaran, tuvieran familia numerosa y propendieran a hacer de España, Una, Grande, Libre…

Pero Regueiro estaba planteando, a su forma, historias de la incomunicación en la pareja, como estaba haciendo en esa época el mejor Antonioni, en filmes como La aventura (1959), La noche (1961) y El eclipse (1962). Solo que Regueiro pone el foco en este inadaptado social, este hombre que aunque sueña en tener una relación “normal” con una mujer, siempre termina matando a sus novias o parejas. Denuncia de la represión sexual del régimen, que abocaba a conductas extrañas, cuando no directamente criminales, Amador está impregnada de una atmósfera agobiante, cerrada, con la voz en off permanente del protagonista, con su pensamiento que nos presenta sus dudas, sus gustos, sus deseos, pero que finalmente siempre termina igual: violencia cuando no consigue una relación normalizada.

Film extraño y complejo, no es raro que el régimen franquista lo mirara con malos ojos. A pesar de ello, y de todas las trabas impuestas por la Censura, la película tuvo cierta repercusión en taquilla (más de doscientos mil espectadores, según la web del Ministerio de Cultura), lo que permitiría a Regueiro rodar dos films más en la parte final de los años sesenta. Maurice Ronet hace un interesante trabajo en el papel protagonista, un hombre angustiado por su forma de ser, un asesino que no quiere serlo, que aspira a la mediocridad de Juan Nadie pero se acerca más a un Landrú cañí, un Barbazul celtibérico que no era capaz de convivir con mujeres. Amparo Soler Leal compone con acierto la mujer avanzada para su tiempo que es la que más cerca está de ser la salvación del protagonista, un hombre al que su nombre, Amador, no dejaba de ser una cruel, irónica contradicción.


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105'

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Amador (1965) - by , Jan 05, 2018
3 / 5 stars
Un Landrú cañí