Pelicula:

Mamoru Hosoda, el buen aficionado al anime lo sabe, es uno de los cineastas japoneses más interesantes del mundo del “cartoon”, más allá de la siempre inevitable preeminencia de Studio Ghibli (Miyazaki, etcétera), que son siempre la referencia imposible de eludir. Pero hay vida más allá de Miyazaki, Takahata o Yonebayashi, por supuesto, y en esa zona “off-Ghibli” la estrella de Hosoda brilla con luz propia. Y es curioso porque Mamoru estuvo a punto de formar parte de la que podríamos llamar “cuadra Ghibli”, al haber estado involucrado, como director, en El castillo ambulante, uno de los films más emblemáticos del famoso estudio, pero diferencias creativas harían que finalmente se retirara del proyecto y se encargara de ello el mismísimo Miyazaki. Después Hosoda creó su propio sello, Studio Chizu, y con él ha filmado un puñado de buenas e incluso muy buenas películas, que el aficionado al anime conoce perfectamente, entre ellas El niño y la bestia, Mirai, mi hermana pequeña, su obra maestra Belle, y la reciente Scarlet

También es cierto que no todo Hosoda es excelente, como confirma esta Summer Wars que, sin ser desdeñable, sí nos parece claramente inferior a los títulos citados. Aquí la historia comienza cuando una voz femenina, en off, nos invita a conocer el mundo de Oz (las referencias cultistas occidentales, siempre tan presente en los animes…), por cualquier dispositivo digital. El usuario ha de tunear su avatar, y a disfrutar… Se ofrece todo, incluso comprar “on line”, en ese mundo virtual de Oz. Entonces vamos conociendo a los personajes, con sus avatares, pero también los vemos en la realidad. Así, la prota, Natsuki, busca que uno de sus compañeros de estudios haga como que es su novio en la visita que va a hacer a su pueblo; y es que en la localidad natal de la chica van a celebrar el 90 aniversario de su abuela, a la que ha dicho que tiene novio, aunque el chico elegido, Kenji, bastante carajote, se entera de ello cuando se lo dice la yaya. En un aparte, el chico le dice a su amiga que rechaza hacer ese papel, pero Natsuki lo convence diciéndole que no quiere que su abuela se muera con la pena de que ella no tenga novio; el chico, a regañadientes, acepta, sobre todo por el chantaje emocional al que ha sido sometido… Pero cuando es presentado a la familia, resulta que hay un primo de la prota mosqueado porque él quería ser el novio de la chica… 

La película utiliza inicialmente un concepto que parece entroncar con el de aquella vieja aplicación, Second Life, que pretendía hacer que cada persona tuviera una especie de segunda vida virtual, aunque aquello no funcionó como esperaban sus promotores, resultando un sonoro fiasco. Pero posteriormente el film deriva más hacia un tema que está de plena actualidad, la Inteligencia Artificial, cosa que en 2009, cuando se filmó esta película, estaba todavía en mantillas, aunque es obvio que se preveían ya sus muchas capacidades: y es que la seminal Terminator se rodó en 1984, y ya entonces se intuían las posibilidades cuasi infinitas de la IA, y, sobre todo, que pudiera tomar conciencia de sí misma y, a partir de entonces, nos declarara una guerra que llevaría todas las de ganar… Esa guerra entre humanos y máquinas guiadas por la IA será el eje de acción del film, mientras que el pivote dramático sobre el que girará la película será, como tan frecuente es en el anime, las relaciones familiares, en especial las relaciones entre generaciones diferentes, en este caso la abuela y la nieta, y el vínculo tan fuerte que se crea en la familia, única forma, en la película, de poder afrontar un reto de tal magnitud, que de perderse puede acabar con la raza humana, o al menos con su carácter dominante sobre la Tierra. 

Formalmente hablando, el dibujo es muy antropomórfico, muy Ghibli, para entendernos, al igual que, en línea con el anime moderno (esencialmente el que se hace en este siglo XXI), los fondos son muy realistas, casi hiperrealistas. En cuanto al contenido, quizá la cinta abusa de la temática de los videojuegos, que tienen un fuerte peso en la historia y su desarrollo, utilizándolos Hosoda como el campo de batalla donde se dirimirá el destino del mundo; en esto los animes suelen ser muy “trascendentalistas”: vale decir que sus historias, con frecuencia, hablan de tremendas catástrofes tan inminentes como innombrables, que los protas, generalmente personas jóvenes y en teoría de poca fortaleza (física y/o mental) tendrán que afrontar para evitarlas.

Se habla también de las guerras antiguas en las que lucharon los ancestros de los personajes, guerras antiguas que pueden ser tanto reales como fantásticas, puesto que estamos, evidentemente, en una historia de ribetes mayormente irreales. En cuanto a los personajes, Hosoda juega con algunos arquetipos interesantes: la chica protagonista, resuelta y valiente, en ese sentido muy Ghibli (porque el famoso estudio de Miyazaki siempre apostó por las féminas jóvenes y poderosas); su amigo jovencito, todo un clásico en el anime, un miedica al que le asusta todo; y, por supuesto, su contrafigura, el joven seguro de sí mismo, casi una idealización del macho, inteligente pero duro y un punto antipático, un malote que en el fondo es buena gente…  

Hay toda una parábola apocalíptica de los ciberataques, con escenas de luchas entre los avatares que emparentan el film con los videojuegos. En ese sentido, como hemos apuntado, resulta una auténtica adelantada a su época en cuanto a la IA, aunque también es cierto que, vista desde nuestra perspectiva actual, no aporta gran cosa en ese aspecto, aparte de centrarse en un tema que entonces era casi una entelequia. 

Hay aciertos en la película, como el muy creativo y terrible monstruo creado con nada menos que 400 millones de avatares, que ya son avatares… pero también errores, como toda la parte final que resulta un tanto farragosa para los no iniciados en la temática de los videojuegos, que se adueñan prácticamente del film. 
 
El conjunto, como decíamos, resulta irregular, con algunos aciertos pero también con fallos como los citados, entre ellos cierta falta de pulso narrativo. De todas formas, aunque inferior a otros títulos de Hosoda, Summer Wars resulta agradable de ver y nos aporta contexto y perspectiva para apreciar mejor su obra posterior, una obra que, a partir de Los niños lobo, experimentó un creciente interés.

(21/03/2026)


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114'

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Summer Wars - by , Mar 21, 2026
2 / 5 stars
Una adelantada de la Inteligencia Artificial