Pelicula:

Doctor Extraño-Amor, o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba es una obra muy típica en la temática de Stanley Kubrick, pero a la que el paso del tiempo no le ayuda. El autor de Espartaco, de Lolita o del contundente y antimilitarista Senderos de gloria se enfrenta en esta cinta con un problema muy real, muy inquietante, muy decisivo, como es el posible fascismo latente en la sociedad norteamericana.
Kubrick quiere analizar en su película las consecuencias que pueden derivar de la tolerancia dentro de los órganos dirigentes de su nación, en unos poderes y unos hombres claramente militaristas. Su parábola está clara en señalar cómo sin necesidad de estar en el poder, sin necesidad de tener a un Wallace o un Goldwater de presidente, la democracia yanqui puede derivar en algún momento puntual por unos cauces netamente peligrosos y belicistas. No basta un ejecutivo “liberal”, un moderado, para calmar o impedir que unos generales del Pentágono destruyan en pocos instantes todo el tinglado politiquero, endeble, oportunista y poco sincero de la coexistencia pacífica.


Es un cine político, pues, como le gusta a Kubrick, el que tenemos en este film. El director, para decirnos todo esto, ha optado por un estilo que pudiéramos calificar de cercano a la ciencia-ficción; es un estilo indirecto, parabólico, disfrazado por una capa cómica que quiere ser un revulsivo y que quizás constituye el punto más flojo de la obra, sencillamente porque recubre y enmascara en demasía algo que tenía que haber sido esencialmente directo y claro. Quizás Kubrick no ha elegido un camino adecuado para él, el cómico y ficticio --con un excelente Peter Sellers--, ha equivocado un estilo cuando había elegido, en cambio, un contenido y una temática muy suyos.


En definitiva, su obra es positiva por abordar un tema interesante y culpablemente silenciado en su sociedad. Este interés inicial supera y desborda una cierta torpeza en la realización, torpeza que no impide la comprensión de las intenciones de Kubrick al delatar el trasfondo de una sociedad yanqui, abocada a un sistema que no resuelve sus propias contradicciones. Una obra inquietante, sincera, que puede servir como muestra de las virtudes y limitaciones de Stanley Kubrick.


 


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94'

Año de producción

¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú - by , Mar 18, 2024
3 / 5 stars
Farsa política