Pelicula:

Tierra de rastrojos, película de Antonio Gonzalo, está basada en la novela homónima de Antonio García Cano, un cordobés, hijo y nieto de campesinos; con dos únicos años de escolarización en la escuela rural, fue niño yuntero, guardador de cabras, aprendiz de comerciante; la marcha al servicio militar le puso en contacto con la ciudad y su ambiente, con el nuevo empleo en unos almacenes donde permaneció varios años; le llegó el despido cuando cumplía quince como enlace y jurado de empresa. Sus dos trabajos más conocidos son “Tierra de rastrojos” (1976), donde narra los hechos en torno a la familia campesina y a su imposibilidad de disponer de la tierra (tal como recogerá la película), y “Manuel Remárquez e hijos” (1977), en la que cuenta la vida de una pequeña sociedad industrial. Los finales de las dos novelas precisan el lugar y tiempo en que fueron escritas: prisiones provinciales de Jaén y Sevilla, años 1970 y 1967, respectivamente.

Basándose en “Tierra de rastrojos”, Antonio Gonzalo y Ana Galván escribieron un guion en el que se respetaban argumentalmente los hechos reales ocurridos entre 1920 y 1945, aunque descargado de literatura, a fin de conseguir la primacía de lo plástico y visual como elementos más expresivos; el texto fue, al tiempo, el punto de partida para hacer una investigación sobre el campo andaluz expresado a través de lo cromático y lo sonoro.

El asunto de la película se refiere a la vida cotidiana de una pareja de campesinos; tendrán que hacer frente a la llegada de la moderna maquinaria, que les quitará el trabajo, del terrateniente, que no cultiva la tierra, del manijero, que los desprecia. La general insatisfacción de los campesinos por sus condiciones laborales creará un ambiente propicio a la huelga. La proclamación de la República supondrá, en principio, para el campesinado, nuevas formas de vida y de uso de la propiedad. Sin embargo, los acontecimientos políticos modificarán la situación hasta convertirla en dramática.

La desinformación general padecida por los campesinos se rompe con figuras como Sanabria, un modesto líder de izquierdas, y de otros compañeros que tienen conciencia de la situación, de lo que significa la llegada de la maquinaria agrícola para su contratación, así como del carácter de la huelga y sus posibilidades de ganarla. En contraposición, los campesinos viejos se muestran escépticos ante políticos que se ocupen de ellos y modifiquen su vida laboral porque al pobre, dicen, no le defiende nadie, ni siquiera un gobierno que se llame del pueblo.

En sus reuniones, se alude a socialistas y comunistas y a “los nuestros” cuando se menciona a la CNT. Alguno se define como anarquista y, por ello, está en contra de “todo lo que huela a curas y a religión”. Una secuencia, contextualizada en la etapa republicana, se construye con los “repartíos”, grupo de trabajadores enviados por los ayuntamientos para trabajar en los distintos cortijos y haciendas. En contraste con la vida campesina y su escasa actividad sindical, los falangistas se encargan de “poner orden” en las propiedades de la zona. La insurrección militar de 1936 ya se ha producido.

La localización de paisajes y ambientes rurales se efectuó en la provincia de Sevilla, concretamente en el triángulo geográfico que forman los pueblos de Fuentes de Andalucía, La Lantejuela y La Campana, debidamente transformados para ser capaces de dar unos hechos reales sucedidos entre 1920 y 1945. La fotografía de la película, especialmente en los exteriores, refleja toda la luminosidad característica de los veranos andaluces por medio de tonos que acentúan su hiperrealismo. De otra parte, la banda sonora se planteó como correlativa de la imagen fotográfica realista; a través de ella se han querido trasmitir las sensaciones vividas por los campesinos; un adecuado asesoramiento estableció lo que debía oírse en cada secuencia de acuerdo con la imagen del campo ofrecida o con la estación del año correspondiente.

Desde otros puntos de vista, el director ha pretendido hacer extensiva a los espectadores esa intemporalidad de la acción que caracteriza a la primera parte del film (hasta que no aparece la máquina segadora, determinadas conversaciones sobre el momento político, los trajes de los personajes urbanos, etc., no se tiene conciencia de en qué momento están ocurriendo los hechos) con el fin de que se identifique con el campesinado, para quien son los elementos de la naturaleza (el frío, la lluvia, la siega, el canto de los animales, etc.) los únicos factores útiles para establecer sus referencias temporales.

El último grado de la ambientación se consigue con una música, conceptual unas veces, narrativa otras, que usa un ritmo de cante campesino primitivo. Todo el mosaico de realidades se precisa con una dicción y un habla propia de la Andalucía en la que los hechos tienen lugar; en tal sentido, hasta los actores cuyo acento no correspondiera a lo establecido fueron doblados al habla andaluza. El comedimiento interpretativo y la general adecuación a los tipos representados contrastan con algún desacierto especialmente acusado en el ritmo narrativo.

La originalidad de Tierra de rastrojos está, ante todo, en haber presentado, sin intermediarios, a una clase social, el campesinado, con sus anhelos y ensoñaciones de propiedades imposibles.


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90'

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Tierra de rastrojos - by , Nov 28, 2017
4 / 5 stars
Propiedades imposibles para el campesinado