Película: Veracruz

Robert Aldrich fue un notable profesional de Hollywood que, aunque no llegara a la altura de los maestros clásicos (Ford, Hawks, Wyler, Ray, Lang, Preminger, Wilder), sí que pudo hacer una obra de lo más interesante. Su cine se caracterizaba por su solidez narrativa, por su versatilidad temática, por su capacidad para poner en pie cualquier tipo de proyecto, por muy complejo que fuera. Su primer éxito fue Apache (1954), una de las primeras miradas filoindias del cine norteamericano. Aldrich, ecléctico, hizo todo tipo de cine, desde film noir, con El beso mortal (1955) y La banda de los Grissom (1971), a cine bélico, con ¡Ataque! (1956) y Doce del patíbulo (1967), pasando por el melodrama con tendencia al “grandguignol”, con ¿Qué fue de Baby Jane? (1962), el cine policíaco, con La patrulla de los inmorales (1977), o el cine de acción entreverado de compromiso social, con El emperador del Norte (1973).

También frecuentó el western, casi siempre con temáticas muy peculiares (véase La venganza de Ulzana) y también con historias no exentas de sentido del humor, como por ejemplo Cuatro tíos de Texas (1963)  y también esta Veracruz, que participa de ambas cualidades: por un lado, la temática exótica, ambientándose en el México inmediatamente posterior al final de la Guerra de Secesión de Estados Unidos, una vez que la Confederación ha sido vencida por la Unión y, a la vez, en el país azteca reina el emperador Maximiliano, al que han declarado la guerra los partidarios del general Juárez, que pretenden echarlo del trono y proclamar una república. En ese contexto, un excombatiente confederado, Trane, y un buscavidas profesional de gatillo fácil, Erin, aunarán esfuerzos para intentar quedarse con el cuantioso botín que supone cierto tesoro que el emperador envía a Europa, custodiado por su ejército, que supuestamente da escolta a una aristócrata francesa que también pretende (como otros varios actores en este western en clave de comedia, o viceversa) quedarse con el tesoro...

Sólida obra que se aparta del dramatismo habitual en el género, lo sustituye sin embargo por una peculiar autoironía, sin por ello caer en la parodia. Los astros yanquis Gary Cooper y Burt Lancaster conferían al producto su habitual carisma, en este caso acompañados por un nutrido elenco de excelentes secundarios, como los siempre estupendos Ernest Borgnine y César Romero, más el viejo y torvo Jack Elam, y el que sería años más tardes toda una figura del cine de acción, Charles Bronson, además de la exótica aparición de nuestra Sara Montiel, en la primera de las películas de su aventura americana, haciendo, como era de esperar, de mexicana.


Veracruz - by , Sep 01, 2018
3 / 5 stars
Western exótico en clave irónica