Pelicula:

CINE EN PLATAFORMAS


ESTRENO EN MOVISTAR+


Definitivamente, el llamado Novo Cinema Galego ha venido para quedarse: desde hace casi dos decenios, las películas que nos llegan desde la vieja Suevia resultan ser unas refrescantes, a veces también desconcertantes propuestas. Es un cine explorador de caminos, que busca innovar en lenguaje cinematográfico y en fórmulas narrativas, pero también anarrativas, cine en el que nombres como los de Lois Patiño, Eloy Enciso y Oliver Laxe, entre otros, son esenciales, con títulos como Lúa vermella (Patiño), Longa noite (Enciso) y O que arde (Laxe) como significativos films que definen una forma distinta de encarar el fenómeno audiovisual. A esos nombres se les suma ahora, poderosamente, el de la vasca Jaione Camborda (San Sebastián, 1983), afincada en Galicia desde hace años, una cineasta que comparte esa misma visión telúrica, un punto alucinada, de sus colegas nacidos en la vieja Galicia. Camborda ha entrado con fuerza inusitada en el panorama cinematográfico nacional al ganar nada menos que la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián con esta tan especial O corno, su tercer título como directora, tras un corto documental, de obvio título, A rapa das bestas (2017), y un largometraje de ficción, Arima (2019), hecho con muy poco dinero y mucha imaginación, premiado en Gijón y Sevilla, en el que ya se advertía un cine callado y de detalles, muy realista y a la vez con un punto fantástico.


La historia de esta O corno se ambienta en España, en 1971, en la Isla de Arousa, en Galicia. María es una partera a la que vemos actuar como tal en un parto como se hacían entonces, al menos en el campo gallego, en la misma casa de la familia y solo con el auxilio de la matrona, generalmente (como era el caso) autodidacta. Conocemos algo más de María, sabemos que no ha tenido hijos, aunque quizá los hubiera querido, pero pronto también nos enteramos, por la petición un tanto desesperada que le hace la hija mayor de la familia a la que ha ayudado a traer un nuevo niño al mundo, que, en casos excepcionales, practica abortos, lógicamente clandestinos (estamos en la España de Franco...) y muy duramente penados por la ley. Pero cuando la interrupción voluntaria del embarazo realizado en la joven sale mal, María tendrá que huir a Portugal, buscando que su nombre y su pasado se borren tras pasar la frontera...


Decíamos al principio que el Novo Cinema Galego ha venido para quedarse, y he aquí una muestra más, y una muestra además que nos dice que no es una cuestión de paisanaje (vale decir de gallegos o gallegas que se ponen tras la cámara, puesto que Jaione es vasca) sino de paisaje: es como si la propia tierra galaica inspirara historias que, contadas por gente ajena al terruño, como es el caso, fueran semejantes, estuvieran impregnadas de una saudade, de un tempo especial, con tonos realistas pero también irisada de un cierto toque como de ensoñación, como si se pudiera estar a la vez despierto y en duermevela.


La historia de esta partera, también abortista a su pesar, está contada por Camborda con una calma, una serenidad, que no es normal en una cineasta de un tan escaso recorrido profesional como el suyo; es cierto que ha tenido una buena formación (Praga, Munich...), pero eso no garantiza un tono tan personal como el que demuestra con esta madura película sobre la maternidad de las otras, pero también de la propia, sobre la reproducción querida o rechazada, sobre el tremendo dolor de parir (ese alumbramiento inicial, absolutamente insoportable, y sin mostrar a la parturienta más que en plano medio, lo que tiene mucho más mérito...), sobre la precariedad en la huida, pero también sobre la solidaridad entre la gente corriente, la gente de a pie que sabe lo que es sufrir porque lo ha sentido en sus propias carnes. 


Obra sencilla pero en el fondo muy compleja, con diversos niveles que pueden ir desde la mera historia de una fuga de la justicia hasta la asunción de una nueva realidad que conlleva también el cumplimiento de un íntimo deseo (ser madre), postergado quizá por el tiempo, por las apariencias, quizá por el miedo que produce conocer tan a fondo los secretos de la tocología, no desde la formación universitaria, sino desde la pura práctica de haber traído al mundo a cientos de bebés. Esa maternidad que lo impregna todo, que abre y cierra el film, completando un círculo que (atención, “spoiler”), sin embargo, la directora, muy sabiamente, presenta de forma muy diferente, utilizando un recurso tan simple pero efectivo como omitir en el segundo caso (el parto de la propia partera) el sonido de sus ayes, de los quejidos producidos por el alumbramiento (que en el primer parto eran angustiosos), sustituidos por una especie de hermosa, tranquila nana que preanuncia noches de feliz arrullo y de amorosa vigilancia materna. 


Llama la atención el tono del film, muy gallego, en el que no hay una voz más alta que la otra, donde todo es casi susurrado, donde el paisaje, sobre todo durante la fuga, entre Galicia y Portugal, es un elemento más, un personaje silente que parece ahormar, hacer suyos, a los personajes humanos que deambulan por los campos galaicos. 


Film muy telúrico, muy apegado a la tierra, remite a otro tiempo en el que el no va más de la tecnología era un aparato de radio que retransmitía lánguidos, hermosos fados, una raya en el agua en una época en la que todo era manual, todo transmitía la esencia humana que lo fabricaba. 


Tenemos un nuevo y brillante valor, muy personal, en el cine español. Jaione Camborda puede darnos muchos y buenos momentos; por de pronto O corno se perfila como una de las películas más “goyizables” de la edición 2024, y eso que hay ya bastante material que probablemente va a pugnar por los “cabezones” de la Academia (a vuela pluma: Cerrar los ojos, 20.000 especies de abejas, Chinas, Dispararon al pianista...).


Chapó para la protagonista, Janet Novás, que no es actriz (es su primer papel en un audiovisual) pero sí artista, en concreto bailarina y coreógrafa; su falta de técnica actoral la suple con una intuición desarmante, con una naturalidad pasmosa, desde una interpretación muy recogida, muy hacia adentro. El resto del reparto es también en gran medida “amateur”, salvo algunos casos como el de Diego Anido (el hermano de Luis Zahera en As bestas), uno de los escasísimos papeles masculinos de esta película fundamentalmente femenina, con temas femeninos y, por ello, lógicamente universales: y es que afectan, al menos, a la mitad de la población mundial, poca cosa...


(18-10-2023)


 


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105'

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O corno - by , Feb 13, 2024
3 / 5 stars
Sencilla y compleja a la vez