Película: Llega de noche

El cine de terror independiente sigue dándonos agradables sorpresas. En los últimos años parece evidente que el género, fundamentalmente en su vertiente indie, con presupuestos pequeños pero gran talento, se está revitalizando. Títulos como Babadook, It follows, Eliminado, No respires, Melanie. The girl with all the gifts y Déjame salir, entre otros, han vuelto a demostrar que en el terror es mucho más importante la creación de atmósferas que la tentación por la casquería, mucho mejor la creatividad y la sutileza que el chafarrinón y lo pedestremente obvio.

Llega de noche participa de esas mismas virtudes. Película pequeña, muy pequeña, con un presupuesto de apenas 5 millones de dólares (que para el cine yanqui es una minucia), parece claro que no hubiera sido posible su realización sin la implicación total, incluso a nivel de producción (ejerce de productor ejecutivo) de Joel Edgerton, uno de los pujantes nuevos valores de Hollywood, un hombre que, además de interesante actor, debutó como director con una desasosegante muestra de thriller entreverado de terror, la inquietante El regalo. Edgerton aquí, además de coproducir, protagoniza el film, una historia ambientada en un futuro inconcreto, quizá no muy lejano: estamos en una casa en medio del campo; en ella vive una familia; algún tipo de enfermedad se ha enseñoreado del planeta; aunque no genera violencia en los que la padecen (como ocurre con los archiconocidos zombis), es mortal de necesidad y sumamente contagiosa. El film se abre con la muerte (por disparo de su yerno) del abuelo de la familia, aquejado de la enfermedad y, por ello, un peligro gravísimo dentro de la pequeña comunidad de la casa en medio del campo. La vivienda está cerrada a cal y canto, con una única entrada que solo se puede abrir desde dentro. Por la noche, parece que alguien está intentando entrar en la casa; el intruso es neutralizado por los miembros de la familia, que lo interrogan y dejan un día a la intemperie para asegurarse que no está incubando la enfermedad. Cuando pase ese tiempo de cuarentena, llega el momento de ver qué hacer con él…

Llega de noche es una curiosa cinta de terror cuyo miedo se genera desde la propia familia protagonista, luego ampliada a dos: es su miedo a lo exterior, el propio miedo entre ellos, el que finalmente provocará la (inevitable) tragedia, sin que en puridad medie ninguna invasión contagiosa externa. Es, pues, una radiografía del miedo en estado puro, cuando éste se adueña de los resortes más hondos, más primigenios del ser humano, aquellos que tienen que ver con la familia y con la propia supervivencia.

El guionista y director, el jovencísimo (cuando rodó esta película tenía 27 años) Trey Edward Shults, llamó poderosamente la atención dentro del mundo indie con su primer largo, Krisha (2015), ampliación de un corto del mismo título rodado en 2014; se llevó infinidad de premios, y probablemente fue la causa de que Edgerton creyera en él y apostara por hacer este film pequeño pero potente, donde las paranoias familiares, el miedo al otro, la xenofobia larvada, harán su trabajo en esta improvisada comunidad que pudiera parecer una nueva Arcadia feliz dentro del infierno en el que se habría convertido el mundo civilizado. Con austeridad, con sobriedad, huyendo casi siempre del tópico “terror de sustos”, Shults consigue una película que, sin llegar a la excelencia, supone una aportación valiosa a un género que está reinventándose, para nuestro solaz, a través de estas nuevas miradas de directores jóvenes y con muchas cosas que decir.

Edgerton se implica en la actuación, siendo quizá la mejor de las piezas interpretativas con las que ha contado Shults; Carmen Ejogo aporta su veteranía y tablas, en un personaje complejo, que tiene que asistir a algunas pruebas por las que ninguna persona debería pasar. El joven Kelvin Harrison Jr. nos parece todavía un poco “crudo”, habrá que ver cómo evoluciona.




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91'

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Llega de noche - by , Jan 15, 2018
3 / 5 stars
Una radiografía del miedo