Película: Lolita Estrenada entre nosotros con un notable retraso –que rondaba la decena de años--, Lolita, vista con el paso del tiempo, supone un espléndido film, que ha ganado con los años y que se presenta ahora con una carga amarga, cínica y de madurez que, posiblemente, pasó desapercibida en los momentos de su estreno. Kubrick escribe el guión junto con Vladimir Nabokov, cuando ya su novela es un éxito mundial y cuando ya se la ha rodeado de un hálito morboso y proclive al escándalo. Pero nada más lejos del espíritu de Kubrick, que hace un film duro, riguroso, sin el más pequeño atisbo de concesión al comercialismo, con un perfecto equilibrio entre el análisis de sus personajes claves y el de una sociedad concreta, como la de las clases medias americanas.

Estamos ante el personaje de un profesor, un exponente típico y tópico de la intelectualidad europea, que pierde la cabeza por una casi teen-ager mona, sosa y vulgar, que masca chicle, se burla de él y le engaña cuanto quiere. Y estamos también ante un proceso de degeneración que, a veces, recuerda al de aquel otro profesor de El ángel azul de Sternberg. Lo que Lola-Lola supone para el profesor Unrath, supone esta Lolita para el profesor Humbert-Humbert. Curiosa mezcla de nombres repetidos, no sabemos si intencionada.

Estudio inmediato del comportamiento erótico de unas gentes, el director entra a fondo en el estudio de unas clases vulgares, a las que ridiculiza sin piedad en las figuras de la madre de Lolita, en Quilty, en el matrimonio amigo, en el marido flamante de la protagonista. Sólo al principio, Humbert conserva una capacidad de cinismo y humor frente a ellos, para después caer a fondo, por mor de su locura por Lolita, en los mismos presupuestos que él despreciaba en un principio. Acaso el personaje más lúcido y finalmente más honrado sea la propia Lolita, que engaña con naturalidad, dice las cosas claras y no tiene intención de dañar a nadie.

Cinta larga y de itinerario, hay todo un proceso de imágenes –una vez pasado el revelador prólogo--  del coche de Humbert entrando en la casa ajardinada que piensa alquilar y las mismas imágenes brumosas de su automóvil en busca de una venganza estúpida, absurda y ridícula sobre Quilty, un hombre que difícilmente recuerda quién es esa Lolita, esa Dolores Haze que le nombran con insistencia.

Cinta austera en sus medios expresivos, carga una gran parte de su calidad en unos actores sabiamente dirigidos, controlados y exactos, desde un James Mason completo a una siempre divinamente ridícula Shelley Winters, hasta llegar a un espectacular Peter Sellers, a quien Kubrick saca su máximo partido, como años más tarde en Doctor Strangelove. Cinta de corte americano en cuanto a economía y eficacia narrativas, incluso su autor se acerca a los clásicos en algunas escenas inconfundibles que recuerdan anteriores maestros, tales como la carta en la máquina de escribir (Welles) o la secuencia de la persecución del coche en la carretera desierta, de un inconfundible sello Hitchcock.

Y así,  Lolita –como otros films del gran Stanley Kubrick-- supone, al cabo del tiempo, una muestra perfecta de cine maduro, sobrio, eficaz, complejo y, finalmente, clásico.

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152'

Año de producción

Lolita - by , May 30, 2013
4 / 5 stars
Del escándalo al clasicismo