Película: Solo los ángeles tienen alas

Es legendario el eclecticismo de Howard Hawks, el director, productor y guionista nacido en Indiana, reconocido maestro del cine, capaz de hacer westerns, musicales, melodramas, thrillers, cine negro, cine bélico, comedia.... y hacerlo todo bien, con ese estilo que se vino en denominar “estilo invisible”, en el que el director se fundía con la película, se ponía a su servicio sin pretender llamar la atención en ningún momento: lo importante era el film, aunque quien estuviera detrás y lo sirviera espléndidamente fuera un consumado maestro. Películas inolvidables como Luna nueva, Bola de fuego, Río Bravo, Río Rojo, El sueño eterno, Tener y no tener, La fiera de mi niña, Scarface, Me siento rejuvenecer... entre otras muchas, dan idea de su capacidad camaleónica para transitar de un género a otro, y de, en todos ellos, hacer obras maestras o, cuando menos, magníficas.

Claro que, como sabemos, no se puede ser sublime sin interrupción, y alguna vez Hawks no brilló a esa altura sobrenatural, sin por ello querer decir que hiciera ni una sola vez una mala película. Véase el caso de esta Solo los ángeles tienen alas, film de aventuras en el que un guion un tanto confuso de Jules Furthman (por lo demás memorable libretista de algunas de las mejores películas de Josef von Sternberg, y también de otros títulos hawksianos, como la mentada Río Bravo) hace que no alcance la altura sobrenatural de otros films del cineasta de Indiana.

Barranca es una imaginaria isla de Sudamérica en la que el duro Carter dirige una aerolínea que da servicio con el continente, transportando correo, mercancías y, ocasionalmente, pasajeros. Sus vuelos suelen ser peligrosos, por la difícil orografía del terreno y el habitual mal tiempo que hace en la zona. Llega a la isla una cantante de cabaré, Bonnie, que se siente atraída por el carácter y la fuerza que intuye en Carter. Pero poco después llega también como nuevo piloto un tal McPherson, nombre falso tras el que se esconde el hombre que saltó en paracaídas tiempo atrás, dejando en el aparato al hermano de Kid, que es piloto en la aerolínea de Barranca, por lo que el nuevo es recibido de uñas por todos. Le acompaña su guapa mujer, Judy, que fue una antigua novia de Carter, al que dejó por no soportar su estilo de vida, siempre coqueteando con la muerte...

Como es habitual en el cine de Hawks, aquí también se ensalza el valor de la amistad, tendremos lucha de sexos y asistiremos a escenas de inusitado coraje ante el peligro; también hay una especie de tributo al tema del cobarde que se redime, un Lord Jim (por recordar al arquetipo creado por Joseph Conrad), de profesión piloto de aviones, que tendrá aquí la oportunidad de expiar su anterior falta de valor.

Un Cary Grant que era ya una gran estrella del Hollywood clásico, encabeza el reparto en el que comparte protagonismo con una Jean Arthur que en aquellos años gozaba de justa fama por títulos como Pasaporte a la fama o Vive como quieras, hasta el punto de tener un papel más importante que Rita Hayworth, que con el tiempo alcanzó el estatus de leyenda, gracias a Gilda y, en menor medida, a La dama de Shanghai, pero que por aquel entonces era todavía una recién llegada a Hollywood; de hecho, solo hacía dos años que había adoptado su famoso nombre artístico, abandonando el suyo real de Rita Cansino. Entre los secundarios hay que destacar a Richard Barthelmess, que compone con tino el personaje del cobarde que se ha de redimir, y el veterano Thomas Mitchell, toda una institución en el cine clásico norteamericano.


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121'

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Solo los ángeles tienen alas - by , Sep 06, 2018
3 / 5 stars
Amistad, lucha de sexos y coraje inusitado