Pelicula:

Loados sean los cielos, aún hay margen en cine para la sorpresa; he aquí un caso de libro: película española de bajo presupuesto sobre (presuntamente) casa encantada, lejos de adocenarse en los clichés de siempre, en los sustitos de siempre, en los lugares comunes de siempre, apuesta por una gradación del terror a fuego lento, apoyándose en elementos tan ajenos al (mal) terror de hoy como la inteligente utilización del sonido, la profundidad de campo, el astuto juego del ratón y el gato entre personajes y espectros.

La acción se desarrolla en nuestros días. Daniel y Sara son una pareja que tiene un hijo de 8 años, Eric. La familia se dedica a comprar viviendas antiguas, rehabilitarlas y venderlas obteniéndole un beneficio; lo hacen ellos mismos, sin empleados. Pero en la nueva casa que han comprado y están arreglando, el hijo les dice que oye voces extrañas. Llaman a una psicóloga, pero esta, de regreso a su casa, sufre un extraño accidente, provocado quizá por fuerzas que no son de este mundo. En el hogar en obras de Daniel y Sara, los acontecimientos se precipitan hacia la tragedia más atroz...

Ángel Gómez Hernández es un joven cineasta andaluz (Algeciras, Cádiz, 1988) con una ya dilatada trayectoria en el audiovisual, fundamentalmente en el terreno del cortometraje, en el que ha hecho 9 films, casi todos ellos relacionados, de una manera u otra, con el terror, aunque con frecuencia los entrevera de otros géneros, como el wéstern o la acción. De todos ellos destaca el premiadísimo Behind (2016), del que la productora de Sam Raimi ha comprado los derechos para hacer una versión en formato largometraje en Hollywood.

Así que Gómez, como otros cineastas como Juan Carlos Fresnadillo o Paco Cabezas, tiene ya un puesto en la Meca del Cine, y lo cierto es que, viendo esta Voces, se entiende: porque los ejecutivos de Hollywood, aparte de una calculadora en el lugar donde normalmente se tiene el corazón, suelen tener muy buen ojo para fichar talentos foráneos.

La película de Gómez es ciertamente llamativa por varios motivos; no ya porque esté hecha con un modesto presupuesto que, sin embargo, no influye en absoluto en lo que se nos cuenta ni como se nos cuenta, sino sobre todo por su manera de enfocar el género, a partir de una notable creatividad visual, una a ratos insoportable gradación de la tensión, una utilización espléndida del fenómeno de las psicofonías, sobre el que, en puridad, gira toda la historia, además de utilizar como fondo del argumento un tema, el de la Inquisición, que ciertamente facilita las cosas cuando hay que dar horror: porque no hay mayor horror, como sabemos, que el que somos capaces de infligir los humanos a nuestros congéneres, una de esas lacras, taras o pecados, según queramos denominarlo (o todo ello junto) que están en nuestro ADN y que seguirá ahí hasta que se extinga la especie.

Con una utilización muy interesante de las nuevas tecnologías (las cámaras de infrarrojos, que hacen visible lo que no lo es a simple vista; los dispositivos digitales que permiten “limpiar” el sonido hasta aflorar la horrísona realidad), Voces, es cierto, sufre de vez en cuando de cierto desaliño formal, atribuible a la bisoñez de Gómez en el formato del largometraje, que requiere una continuidad narrativa mucho más compleja que en el corto; también el guion tiene algunos altibajos de interés y algunos fallos de coherencia interna. Pero, con todo, son errores menores, más que disculpables cuando el conjunto funciona, y funciona tan bien, cuando la trama está tan inteligentemente urdida, con un final muy notable que pondrá todo en su lugar, todas aquellas pistas que, ladinamente, Gómez y sus guionistas han ido dejándonos al socaire a lo largo de la historia, una historia que se abre y se cierra con un majestuoso, elegante, también sobrecogedor plano cenital de una piscina de agua turbia plagada de ramas de árboles.

Gratísima sorpresa, entonces, con este pequeño film que es, sin embargo, una joyita en su género, una brillante aportación al cine de terror que parece vivir un “revival” en los últimos años, en todo el mundo, aunque especialmente en los USA, además con una paleta de temas y de enfoques variadísima: Babadook, Hereditary, Llega de noche, La bruja, It follows, No respires, Un lugar tranquilo... Pero también fuera de Hollywood: la sueca Déjame entrar, la canadiense Los hambrientos, la española El hoyo, la británica Melanie. The girl with all the gifts, la surcoreana Train to Busan, entre otras. A todas ellas se une ahora esta estupenda Voces, en paridad de méritos, conformando con ellas un corpus de terror diferente, variopinto, que busca aterrorizar sin apenas trampas, y además contar historias que dejen huella, poso, en el espectador.

Buen trabajo de un Rodolfo Sancho que, con frecuencia, sobre todo en sus incursiones televisivas, nos parece ir con el piloto automático; no es el caso, aquí está fresco y creíble, en un personaje con aristas y ángulos oscuros. Del resto nos quedamos con el saber estar del actor vasco Ramón Barea, toda una institución en la interpretación española, muy en su papel de estudioso esotérico más bien descreído (vamos, igualito que Iker Jiménez...).

(04-08-2020)


Género

Nacionalidad

Duración

97'

Año de producción

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Voces - by , Aug 04, 2020
4 / 5 stars
Una joyita