CRITICALIA CLÁSICOS
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Con causa o sin ella, hay que reconocer que Nicholas Ray fue siempre un rebelde, desde su propio nombre, Raymond Nicholas Kienzle (por su padre alemán, luterano y alcohólico), y que enseguida cambió anteponiendo el Nicholas y reduciendo a la primera sílaba el segundo. Nacido en Wisconsin en 1911, pasó su juventud entre Chicago y Nueva York, y allí se relaciona con gente de ambientes cinéfilos o radiofónicos, donde impulsa a músicos folk como Pete Seeger y Woody Guthrie, que luego se hicieron famosos. Pero lo más importante es la amistad que traba con Elia Kazan, que cuando en 1945 rueda su drama social Lazos humanos (con Dorothy McGuire) lleva ya a Nick como asistente de dirección.
Su primera cinta vendrá pronto, en 1948, Los amantes de la noche, con Farley Granger, entre drama y cine negro (con producción de la RKO Pictures) y que fue un fracaso en taquilla. Pero ya un año después rueda ésta Llamad a cualquier puerta, la cinta que hoy nos ocupa, con Humphrey Bogart, y su pequeña productora Santana como garantía, ejemplo típico de cine crítico, comprometido, que analiza los contrastes sociales a través de un abogado de origen humilde, que lucha por la igualdad social, significando el film un inicio que no siempre coincide -temáticamente- con la posterior carrera de Ray, que se diversificó en géneros, ambientes y personajes a lo largo de su filmografía. Para entonces nuestro autor ya se ha casado con Gloria Grahame, y con ella y con Bogart de nuevo, filma su siguiente película, En un lugar solitario.
Poco a poco Ray va siendo reconocido y vendrán títulos más comerciales -como Infierno en las nubes, con John Wayne y Robert Ryan-, y en 1954 un inspirado Nick filma un western irrepetible, lírico y espléndido, Johnny Guitar, con Joan Crawford y Sterling Hayden, que entusiasma a la crítica europea y entroniza a su autor como heredero de los grandes maestros de Hollywood, y que se enlaza con su título siguiente, el más popular en toda su carrera, Rebelde sin causa, con Natalie Wood y el malogrado James Dean, icono de una generación, con sólo tres títulos antes de su trágica muerte en accidente.
Hablando de críticos europeos, el siempre sagaz (además de sensible director) François Truffaut decía que Ray era "el Roberto Rossellini de Hollywood", porque no necesitaba explicar nada, lo exponía todo con desnudez y sencillez ante el espectador. Un ejemplo que serviría para esta teoría es la estupenda escena de Joan Crawford en su salón, recibiendo a sus enemigos mientras toca el piano con un esplendoroso vestido blanco, en Johnny Guitar. O la forma sutil en que Rossellini a lo largo de toda su cinta Te querré siempre (Viaggio in Italia) nos cuenta sin apuros las evidentes desavenencias de la pareja de Ingrid Bergman y George Sanders, como reflejo fiel del rompimiento -en la realidad- entre el director y la excelente actriz sueca
Pero volvamos ya a nuestra película de hoy, ejemplo de la variedad del Hollywood de entonces, donde coinciden el mismo año de 1949, una cinta tan realista y crítica como la de Ray, con otra tan distinta, tan luminosa y divertida como Un día en Nueva York (On the town), con Gene Kelly, Frank Sinatra, Ann Miller, Stanley Donen, Vera Ellen... todos ellos disfrutando en sus respectivos trabajos. Mientras, en el reverso, la cinta de Nick se centra en la acusación que sufre un chico inocente, considerado culpable de haber disparado a un policía abatido en plena calle. Este chico, Nick Romano, apodado El guapo (John Derek), conocido por el abogado es, ciertamente, un delincuente callejero pero el letrado sabe que en este caso es inocente. Con jugosos diálogos entre ambos y la aparición de otros personajes que van enriqueciendo la trama, la cinta culmina cuando se llega al juicio ante jurado (que iremos viendo en distintos flashbacks, y no siempre bien explicados), mientras conocemos mejor las andanzas de este muchacho, sus amoríos, sus trifulcas callejeras, sin que en ningún momento se nos quiera presentar como un santo.
La cinta tiene un pilar fundamental en un actor tan seguro y versátil como Bogart (muy poco después oscarizado por La reina de África, de John Huston), mientras John Derek se fue convirtiendo en intérprete conocido en películas famosas como Los diez mandamientos o Éxodo, a la vez que tenía esposas tan llamativas como Ursula Andress, Linda Evans o Bo Derek (que tomó su apellido). Luego también probó la dirección con títulos muy endebles, y también repitió como actor con el propio Nicholas Ray en Busca tu refugio, otro interesante western, esta vez con James Cagney y Viveca Lindfors.
En cuanto a Nick (que quien esto escribe lo conoció personalmente en un lejano Festival de Valladolid), su vida fue tumultuosa y llena de condicionamientos conflictivos: era bisexual, alcohólico, ludópata, drogadicto, enamorado enfermizamente de James Dean... y cuando acabó en España -tras títulos notables y variopintos como Bigger than life (Más poderoso que la vida) con el gran James Mason o Chicago año 30 con Robert Taylor y Cyd Charisse, o la exótica Los dientes del diablo con Anthony Quinn- aquí en nuestro país vino para rodar dos superproducciones de Samuel Bronston, argumentalmente tan diferentes como Rey de reyes -con Jeffrey Hunter-, y el relato de la rebelión de los boxers en 1900, en 55 días en Pekín, con un elenco estelar que unía a Charlton Heston, Ava Gadrner y David Niven. Y en ésta cinta surgió ya el conflicto, al estar Ray (arruinado y bebiendo más que nunca) en evidentes y negativas condiciones para dirigir, y sólo por la intervención de Heston no fue despedido del rodaje y llegó a finalizarlo.
Culmina así la azarosa vida de un gran director, ayudado al final de su existencia por su buen amigo y realizador alemán, Wim Wenders, que al ser diagnosticado Ray de un cáncer de pulmón, se viene con él, y juntos en un piso de Nueva York ruedan un escalofriante documental, Relámpago sobre agua, sobre su metástasis y agonía, que fue convirtiendo a Nick en un esquelético espectro, quedando tuerto, y muriendo en 1979 junto a Wenders y su cuarta, última y juvenil esposa Susan Schwartz, que luego escribió la biografía de Ray.
Esperemos que en cielo de las estrellas de Hollywood sea más feliz que en su tormentosa vida terrenal...
(25-05-2025)
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